La mayoría de los sensores FYTA (FYTA Beam G1, FYTA Beam G2, FYTA Mini y FYTA Sphere) se comunican exclusivamente por Bluetooth con el FYTA Hub o con la app FYTA de tu smartphone, que después envían los datos a la nube de FYTA.
Hay varios motivos para ello:
1. Un consumo de energía mucho menor
El estándar Bluetooth LE que usamos necesita mucha menos energía que la wifi. Así, nuestros sensores pueden funcionar mucho tiempo con una pila pequeña. Una conexión wifi directa reduciría considerablemente la duración de la pila.
2. Estabilidad con muchas plantas
En muchos hogares ya hay numerosos dispositivos conectados a la wifi, como smartphones, portátiles, videoconsolas o smart TV. Cada dispositivo wifi necesita su propia dirección IP en la red doméstica, y el número de direcciones es limitado.
Si cada planta de interior fuera un dispositivo wifi, con muchos sensores podrían surgir rápidamente limitaciones en la red.
Al usar sensores Bluetooth y uno o unos pocos Hubs Wi-Fi FYTA, solo los Hubs se integran en tu red doméstica, independientemente de cuántos sensores utilices.
3. Optimizado para muchas plantas de interior
Muchos usuarios tienen varias plantas en distintas habitaciones. El Bluetooth permite conectar muchos sensores de forma fiable y eficiente a través de un Hub Wi-Fi FYTA, sin sobrecargar la red doméstica.
¿Por qué el FYTA Terra usa wifi?
El FYTA Terra, nuestro sensor para exterior, se conecta directamente por wifi. En el jardín se suelen usar muchos menos sensores, por ejemplo uno para el césped y quizá otro para un seto o un bancal elevado. Por eso, en general no se producen limitaciones en la red doméstica. El tamaño del dispositivo, junto con la célula solar integrada, permite un mayor consumo de energía sin afectar a la autonomía.
Esta combinación de sensores Bluetooth para interior y sensores wifi para exterior ofrece un equilibrio óptimo entre eficiencia energética, estabilidad y facilidad de uso.